“Escuchemos el lenguaje del niño”: normalidad versus signos de alerta.
Autores:
aLogopeda. CAIT Dr. Miguel de Linares Pezzi. Málaga. España.
bPediatra. CS Puerta Blanca. Málaga. España.
cPediatra. CS Limonar. Málaga. España.
No exageramos si afirmamos que la capacidad de expresar es una destreza esencial en la vida de una persona. El lenguaje es el vehículo que nos permite expresar emociones, necesidades y experiencias; es la llave que nos abre las puertas del aprendizaje, del conocimiento. Es el resultado de un proceso lento y gradual que se inicia ya desde los primeros meses de la vida.
Alcanzar un lenguaje normalizado es conseguir un uso correcto de las palabras (atender y entender su significado), poseer un desarrollo léxico o vocabulario de calidad y cantidad, y alcanzar una articulación clara y una estructura gramatical adecuada.
El niño que nace con una base genética y fisiológica sin alteraciones, y crece inmerso en un contexto de relación e interacción con gran carga de estímulos, será capaz de desarrollar un lenguaje pleno, en el que se van haciendo visibles componentes referentes a la expresión, comprensión y uso.
La existencia de algún retraso o desviación en las habilidades psicolingüísticas del niño, o el riesgo de padecerlo, hace necesaria la detección e intervención temprana, aprovechando la plasticidad neuronal. Gracias a un abordaje precoz, será posible habilitar los procesos receptivos y/o expresivos que presenten desfase en su adquisición; mitigar y si es posible eliminar los efectos restrictivos de los trastornos de la comunicación y del lenguaje.
Entre un 10 y un 14% de la población presenta una alteración en su lenguaje. Si tenemos en cuenta que las bases del lenguaje oral se establecen en torno a los ocho primeros años y que los seis primeros son los de máxima plasticidad neuronal, deducimos que tanto de la correcta como de la pronta intervención, va a depender la instauración o gravedad en el tiempo de patrones de desviación. Por ello, la valoración por el pediatra de Atención Primaria ha de llevarse a cabo de forma sistemática para no demorar posibles intervenciones. Su abordaje en ocasiones supondrá un auténtico reto, pero siempre una oportunidad para el niño.
Nuestro objetivo es presentar de una forma lo más clara y funcional posible algunas claves para dilucidar hasta qué punto el patrón de habla, la estructuración del lenguaje o los hitos de comunicación que presenta el niño están dentro de los parámetros de la normalidad, claves que ayuden al pediatra de Atención Primaria en su práctica diaria.